Historia del Museo Cornelio Saavedra
Unos días después de mi primera aproximación, retorné. Esta vez mi objetivo era obtener información sobre el Museo Cornelio Saavedra. La semana pasada la señora de la recepción me había indicado que recurra a la Biblioteca del Museo para obtener datos relacionados a este.
Eso hice, recopilando información de folletos, libros, lo narrado por el guía de la visita realizada días atrás y recordando los letreros que se encuentran a la entrada del Museo comencé a indagar sobre su historia. Respecto al terreno, el material brindado por la Biblioteca, advertí que fue el jardín de la chacra de don Luis María de Saavedra, sobrino del presidente de la Primera Junta de Gobierno, en cuyo homenaje tomaron su nombre el barrio y el museo.
Indagando sobre la historia misma del museo, descubrí que este se instaló en varios lugares hasta establecerse definitivamente donde se encuentra hoy: comenzó a funcionar en la planta alta de un edificio ubicado en la Av. Corrientes 939, en 1936 fue trasladado a Cerrito 281 y en 1937 a la calle Quintana 84-88. Y en 1941, la Comisión Interventora de Vecinos del Concejo Deliberante destinó el edificio existente en la ex estancia Saavedra para la sede del Museo Municipal. De esta manera, en 1942 el museo es inaugurado con el nombre de Museo Histórico de la ciudad de Buenos Aires Brigadier General Cornelio Saavedra por iniciativa del intendente municipal doctor Carlos Alberto Pueyrredón, y es su esposa Silvia Saavedra Lamas de Pueyrredón, quien se encarga de la decoración y arreglos interiores. Así, el 25 de mayo de ese año, el viejo museo, con nuevo nombre y sede propia, reabrió sus puertas.
Respecto a la estructura de ese momento en comparación con la actualidad, observé: la chacra fue modificada para que su diseño correspondiera con el utilizado en la primera mitad del siglo XIX, lo que incluyó la mutilación de parte de la casona de la chacra. En 1947 el museo fue fusionado con el Museo Municipal de Buenos Aires, situado en Fray Cayetano 65. En 1955 la casona donde se alojaba el museo fue ampliada porque tuvieron que construirse dos pabellones, debido al aumento en el patrimonio museológico. De esta forma, el edificio del museo obtuvo la estructura arquitectónica que puede observarse en la actualidad.
Un dato útil que me brindó la señora de la boletería es que en octubre de 2001, para el 80° aniversario del Museo y la instauración del Mes de los Museos de la Ciudad, se presentó la muestra temporaria "El grabado y las remotas imágenes de nuestros barrios", conformada principalmente a partir de la colección de iconografía de Buenos Aires de Guillermo H. Moores y que actualmente, la muestra se transformó en una exposición itinerante que se presenta en distintos lugares de la Ciudad.
En sus diez salas de exhibiciones permanentes (Platería, Tertulia, Independencia, Roas, Lujos y Vanidades Femeninas del siglo XIX, Matthis, Modas, Numismática, Armas y Keen) se expone el patrimonio del Museo, que desde 1921 se fue enriqueciendo a partir del legado fundador de Ricardo Zemborain.
A través de estas diez salas, el Museo propone diversas reflexiones sobre la historia, la política, la economía y la sociedad a partir de sus colecciones de platería urbana (Colección Zemborain), mobiliario y objetos de arte y decorativos (en dos ambientaciones de un salón porteño de la primera y de la segunda mitad del siglo XIX), peinetones y alhajas femeninas (colecciones Miguel Gambín y Zemborain), vestimenta y elementos de las modas y las costumbres masculinas y femeninas de siglo XIX, platería rural (Colección Alfredo y Sara Davis de Keen) sumado a la historia monetaria argentina (una de las más importantes colecciones de numismática); la evolución edilicia de la Plaza de Mayo a través del pincel de Leonie Matthis (1883-1952) y la sala de armas donde se exhiben valiosas piezas de uso civil y militar, completadas con parte de la colección de soldaditos de plomo que muestran los uniformes de los diferentes regimientos que lucharon por la Independencia (donación de Ernesto Lasnier).
A través de estas diez salas, el Museo propone diversas reflexiones sobre la historia, la política, la economía y la sociedad a partir de sus colecciones de platería urbana (Colección Zemborain), mobiliario y objetos de arte y decorativos (en dos ambientaciones de un salón porteño de la primera y de la segunda mitad del siglo XIX), peinetones y alhajas femeninas (colecciones Miguel Gambín y Zemborain), vestimenta y elementos de las modas y las costumbres masculinas y femeninas de siglo XIX, platería rural (Colección Alfredo y Sara Davis de Keen) sumado a la historia monetaria argentina (una de las más importantes colecciones de numismática); la evolución edilicia de la Plaza de Mayo a través del pincel de Leonie Matthis (1883-1952) y la sala de armas donde se exhiben valiosas piezas de uso civil y militar, completadas con parte de la colección de soldaditos de plomo que muestran los uniformes de los diferentes regimientos que lucharon por la Independencia (donación de Ernesto Lasnier).
No hay comentarios:
Publicar un comentario