Carta Nro.1
Princesa Ding:
Te escribo esta carta con la intención de que te separes de tu hermana Dong. Suena raro que te envíe una carta solicitándose esto, es más que extraño un pedido de este tipo, pero ya es tiempo de que seas libre, que dejes de depender de ella. Sé muy bien que estás agotada de tantos años de ser su esclava, por eso, pienso que es el momento que seas libre, que te independices. Animate a despegar de ella, de tener tu propia vida.
Recordá que desde siempre tuviste el anhelo de separarte y siempre nos lo hiciste saber de una u otra forma. Cuántas veces no soportabas más sus maltratos hacia el resto de la familia real, hacia los sirvientes que esclavizó y les brindó un trato inhumano. Las innumerables veces que te obligó a ir a sitios que no querías, estar con gente que no era de tu agrado. Su recurrente malhumor. Su carácter violento, un ser porfiado, que siempre actuó, sin pensar en nadie más que ella misma. Cualquier cosa o situación, por más mínima que sea, era motivo de pelea para ella. Todo eso te fue desgastando mentalmente, llevándote al hartazgo. Generando un ambiente de violencia, de odio hacia ella, por parte de todos los que vivían en ese junco. Tus intentos fallidos para convencerla de que era conveniente la escisión. Estás extenuada de vivir en esos juncos que desde hace tiempo se encuentran secos por la mala energía que irradia ella en todo momento.
Te ruego que abandones esa vida monótona, de estar pegada a ella y te vengas a vivir al campo con nosotros. Tus sobrinos, Tic y Tac te admiran, les gusta compartir el tiempo con vos. Comprendo que es muy difícil para vos, el comienzo de una nueva etapa, una nueva vida. Dejar de lado todo lo vivido (bueno o malo) con tu hermana, y comenzar de nuevo viviendo con nosotros, en la tranquilidad de los páramos del Reino de Tang. Sólo te pido que te animes, una vez que te decidas, verás que tomaste una sabia decisión. Esperamos tu respuesta con la esperanza de que aceptes.
Confirmame el día en el que arribarás, para ir a recibirte.
Tu hermano Wamb.
Carta Nro. 2
Estimado Wamb:
Le escribo esta carta, como respuesta a la correspondencia que recibí de parte suya, la semana pasada. Respondo apurada, pues mi hermana intenta espiar por sobre el hombro lo que estoy escribiendo, y si hay algo que me molesta, es la invasión a mi privacidad.
En parte, me encuentro indignada por su anterior carta. ¿Bajo qué punto de vista, usted afirma que quiero separarme de mi hermana, que se lo hice saber? Usted piensa, que de haber querido separarme, ¿no lo hubiera hecho antes?
Hartazgo me produce, no el maltrato de mi hermana, sino los planteos como éste, de usted, en los que me escribe como si me conociera de toda la vida.
Por otra parte, la propuesta de abandonar la vida monótona que tengo, consiste en ir a vivir con ustedes al Reino de Tang. Encima, llaman campo o páramos a esos espacios verdes del tamaño de un ascensor, donde lo que escasea es la luz, la naturaleza, etc.
Ustedes podrían poseer un reino, en espacios del tamaño de una hormiga y siendo muy generoso.
Le agradezco la carta, la invitación, todo el análisis psicológico de un experto como usted, respecto a la relación que poseo con mi hermana, pero desistiré de su pedido.
De no continuar mandando correspondencias de éstas características, nos mantendremos en contacto. Un saludo afectuoso a los millones de personas que conforman su gran Reino.
Princesa Ding.