jueves, 28 de julio de 2011

Proceso de escritura 4 - Primer intento


Desistí de la idea de narrar una crónica vinculada al hecho vandálico que viví la semana pasada. El nexo entre este y los cuadros era la violencia. Pero no es lo mismo, describir un hecho de esa naturaleza, que una guerra o situación de hambruna. Por eso decidí escribir en relación al cuadro de José Aparicio, El hambre de Madrid. En este primer intento, traté de introducirme en la mente de quienes padecen una situación así, sus sensaciones, ideas, esperanzas de sobrevivir, etc. Evité no recurrir a demasiadas descripciones históricas.


Las calles de Madrid se encuentran inundadas de uniformes azules, que las transitan de aquí para allá, a toda hora del día. Tendidos a un costado, hombres, mujeres, niños, famélicos, de figuras esqueléticas, yacen, esperando un trozo de comida que los saque del calvario. El hambre es un depredador que mata a quien se encuentre en su camino. Madrid se convirtió en una ciudad fantasma, donde el horror de ver morir a niños, ancianos de la forma más miserable e ignominiosa, genera un panorama desolador.
Hace dos días que no pruebo bocado alguno, desde que nos comimos el último trozo de carne disponible. La guerra nos está destruyendo lentamente, todos los campos fueron quemados, y los que no padecieron esa suerte, fueron saqueados por los militares, quienes se pasean por las calles ingiriéndolos, como si desconocieran el paisaje que se presenta a su alrededor, ante nuestra atónita mirada.
Sumado a la hiperinflación, ¡que produce que no podamos comprar ni un pan!, nuestra situación es más que desesperante. Sobrevivo tomando agua solamente, muchas veces caliente por la cantidad de horas expuesta a la radiación del sol, pero en mi estado, se transforma en agua bendita. Conservo la esperanza o la utopía, de que todo cesará y mi sueño de ingerir, una porción de alimento, aunque sea mínima, se hará realidad.
Ya han pasado tres días, y mi estómago, junto a los de Iñigo, Iker y Arturo, compañeros de trabajo y amigos de toda la vida, Laura y Paula, las únicas médicas del pueblo, braman como un viento furioso. Este estado de inanición, produce desgano, desmayos, náuseas, etc. De hecho, en el cuarto día me desperté por la tarde, cuando el sol estaba a punto de irse a descansar, producto de un desmayo.
A cinco días de nuestra última ingesta, todo tipo de ideas sobrevuela la mente, algunas más razonables que otras. Iker pensó una idea disparatada, intentar matar a uno de los oficiales para quedarse con la comida que disponen. Sin ningún tipo de arma, y demacrados como nos encontramos, se acercó al oficial. Con una especie de cuchillo, que armó improvisadamente, intentó tirarle una puñalada, el militar le disparó, fatalmente en su cabeza. Iker yacía en el suelo, emitió un estertor que resonó en todo el pueblo y cerró los ojos, partiendo hacia un lugar mejor.
Al siguiente día, los hombres que sitiaban la ciudad, ofrecieron unos escasos trozos de carne, para las cincuenta personas que se encontraban alrededor nuestro. Hecho que generó una guerra entre nosotros mismos, una lucha por comer, por sobrevivir. Dada nuestra situación, no participamos del enfrentamiento, todos golpeándose con todos, los esqueletos se agredían unos a otros, sin saber qué hacían. Como consecuencia de la contienda, veinte hombres fallecieron, y alrededor de diez, fueron heridos gravemente.
Había pasado una semana, y Arturo nos comentó un plan macabro, concretamente la práctica del canibalismo. En la plaza aledaña a nuestra posición, se encontraban colgados unos diez hombres que fueron ahorcados por rebelarse contra los sujetos que nos invadieron.  Arturo afirmó tener experiencia en este tipo de prácticas, ya que en su viaje a la India, quedó varado en el medio del mar, y resistió a base de carne humana. Inicialmente me negué a una idea así, pero viendo la reacción positiva de mis compañeros, y mis ansias de nutrirme, accedí. Descolgó el primer cuerpo, un hombre alto, de figura redonda, que había estado al sol durante dos días, pero posible de aprovechar su carne como alimento. La desnutrición que padecíamos, produce llegar al extremo del canibalismo. Separó las partes del cuerpo que eran comestibles, y las comenzó a apilar una arriba de otra, para luego cocinarlas en ese fogón que habíamos encendido. Creo que nunca tomamos conciencia de lo que estábamos haciendo, la angustia de no poder comer ni un pan, nos llevó a realizar un hecho así.
Unas horas después, Iñigo, quien no había formado parte de la práctica, tomó la decisión de suicidarse. Quizá, él si tomó dimensión de lo que hicimos, y comprendiendo que estábamos fuera de nuestros cabales, viendo nuestras caras de animales hambrientos, capaces de matar a lo que se nos cruce con tal de comer, emprendió viaje a un sitio mejor.
Los siguientes días los pasé desmayado nuevamente, o durmiendo a causa del desfallecimiento que padecía; no recuerdo mucho ya que mi estado generaba que durmiera y esperara a que finalice este calvario.
El día siguiente fue el peor, mi estado era más que crítico, me sentía tan laxo, no podía moverme, me costaba respirar. Mi rostro estaba pálido, simulando una persona que se encuentra en estado de agonía. No soportaba más este sufrimiento, pretendía que todo acabe de una vez. Presentía que no iba a sobrevivir un día más. El resto de mis compañeros se encontraban mejor que yo, estaban sentados contra la pared, pero no acostados como yo, casi durmiendo. Entonces, Laura comenzó a hacer señas, ruido para que la vieran, ya que no podía hablar. Le susurró algo a Paula, y ella que era la que mejor se encontraba nos dijo: “miren al frente”. Intenté girar la cabeza, para ver la fila de hombres que se acercaban, su presencia fue salvadora, los observé admirándolos, y concluyendo que su presencia nos salvaría de este martirio. Eran ellos, habían ganado la guerra, y todo había terminado…




miércoles, 20 de julio de 2011

Proceso de escritura 3

En base a las pinturas mencionadas de la semana pasada, busqué información al respecto, encontrando lo siguiente: la libertad guiando al pueblo de Delacroix (1830), representa la insurrección burguesa desarrollada del 27 al 29 de julio de 1830. Una revolución que puso fin al terror blanco tras los dieciséis años de la restaurada monarquía borbónica, encarnada en la figura de Carlos X, que fue expulsado del trono y sustituido por Luis Felipe de Orleans, el llamado Rey burgués, con lo que se consumó el acceso al poder de la burguesía liberal, aunque no se instauró la república.  
La revuelta comenzó el 27 de julio como protesta contra una serie de ordenanzas que restringían libertades ciudadanas. En esa noche jóvenes republicanos se pusieron al frente de la revolución y elevaron barricadas. La revuelta rebasó las fronteras de Francia y dio lugar a levantamientos similares, de lucha contra los monarcas reaccionarios o de liberación nacional en varios países europeos.
Respecto a la matanza de Quíos (1824) de mismo autor, representa un episodio de la independencia de los griegos contra los otomanos ocurrido ese mismo año: la matanza de 20.000 habitantes de las islas griegas y el sometimiento a la esclavitud de las mujeres y los niños supervivientes.
Y en relación al Hambre de Madrid de José Aparicio, hace referencia a la terrible hambruna que sufrió la capital entre 1811 y 1812 y que costó la vida de no menos de 25.000 personas de una población que por aquel entonces rondaba los 175.000 habitantes.
Pude conseguir el libro de Hemingway, comencé a leerlo y me interesó el siguiente fragmento: “En mi vida vi semejante explosión. El tren venía despacio. Se le veía llegar de lejos. Yo estaba tan exaltado, que no podría explicarlo. Se vio la humareda y después se oyó el pitido del silbato. Luego se acercó el tren haciendo chu–chu chu–chu, cada vez más fuerte, y después, en el momento de la explosión, las ruedas delanteras de la máquina se levantaron por los aires y la tierra rugió, y pareció como si se levantase todo en una nube negra, y la locomotora saltó al aire entre la nube negra; las traviesas de madera saltaron a los aires como por encanto, y luego la máquina quedó tumbada de costado, como un gran animal herido. Y luego una explosión de vapor blanco antes que el barro de la otra explosión hubiese acabado de caer. Entonces la máquina empezó a hacer ta ta ta ta –dijo exaltado, el gitano, agitando los puños cerrados, levantándolos y bajándolos, con los pulgares apoyados en una imaginaria ametralladora–. Ta ta ta ta –gritó, entusiasmado–. Nunca había visto nada semejante, con los soldados que saltaban del tren y la máquina que les disparaba a bocajarro, y los hombres cayendo; y fue entonces cuando puse la mano en la máquina, y estaba tan excitado, que no me di cuenta de que quemaba. Y entonces la vieja me dio un bofetón y me dijo: «Dispara, idiota; dispara, o te aplasto los sesos.» Entonces yo empecé a disparar, pero me costaba trabajo tener la máquina derecha, y los soldados huían a las montañas. Más tarde, cuando bajamos hasta el tren a ver lo que podíamos coger, un oficial, con la pistola en la mano, reunió a la fuerza a sus soldados contra nosotros. El oficial agitaba la pistola y les gritaba que vinieran tras de nosotros, y nosotros disparamos contra él, pero no le alcanzamos. Entonces los soldados se echaron a tierra y empezaron a disparar, y el oficial iba de acá para allá, pero no llegamos a alcanzarle, y la máquina no podía dispararle a causa de la posición del tren. Ese oficial mató a dos de sus hombres, que estaban tumbados en el suelo, y, a pesar de ello, los otros no querían levantarse, y él gritaba y acabó por hacerlos levantarse, y vinieron corriendo hacia nosotros y hacia el tren. Luego volvieron a tumbarse y dispararon. Después escapamos con la máquina, que continuaba disparando por encima de nuestras cabezas”.

Por otro lado, imágenes relacionados con vandalismo, encontré las siguientes: http://img.dailymail.co.uk/i/pix/2008/05_02/crime0505_468x312.jpg (en mi opinión, una de las mejores y que representa con claridad). Y esta imagen: http://www.bbc.co.uk/blogs/theeditors/newsnight_scots203_bbc.jpg. En relación a pinturas que representen dichos hechos, no encontré ninguna. Seguiré buscando, pero es difícil hallar una obra que exprese una situación así. El viernes, ya sin finales de por medio, actualizaré el blog.

martes, 12 de julio de 2011

Proceso de escritura 2


Emilia, respondiendo a tu comentario: respecto a la elección de un autor, me parece que Hemingway me puede ser de gran utilidad, sobre todo su novela Por quién doblan las campanas, la narración de un conflicto armado me serviría para la descripción de un cuadro como El dos de mayo de 1808 en Madrid; estoy tratando de conseguir el libro.
Por otra parte, en relación a los cuadros a narrar y los pintores, Delacroix me sería útil y obras como La matanza de Quíos, La libertad guiando al pueblo, etc. Asimismo, la pintura El hambre en Madrid de José Aparicio me interesa, describir una situación límite como aquella, para un cuadro como ese pensé en Mujica Lainez y El hambre, como guía para la narración. Creo que lo fundamental es no cometer el error de realizar un relato histórico, en vez de una narración, como me sucedió en el primer cuento.
Seguiré buscando más pinturas relacionadas con hechos históricos, y el libro de Hemingway.

martes, 5 de julio de 2011

Proceso de escritura - Proyecto Narrativo

Desde el momento que fue anunciado el proyecto narrativo, mi idea era realizar una ficción que cuente con la presencia de suspenso en su trama. Varias ideas pensé en relación al proyecto: un grupo de amigos que a lo largo de un viaje le van surgiendo inconvenientes que dificultan la culminación del mismo; respecto al cuadernillo Viaje y Narración, encontré dos consignas que me interesaron: en la sección narración y punto de vista, la consigna que dice a partir de los datos recogidos en la investigación, escribir un relato breve en tercera persona, desde el punto de vista de un narrador testigo (focalización externa), cabe destacar que la consigna se relaciona con el cuadro de Géricault “La balsa de la medusa”. Me resulta interesante describir un hecho histórico como ese, plasmado en un cuadro. Otra opción podría ser “Los fusilamientos en la montaña del Príncipe Pío” de Goya y narrar una situación como la vivida en España en ese tiempo. Y por último, otra consigna que me interesó del cuadernillo es la relacionada con mundos posibles, específicamente el punto que enuncia: elegir alguna de estas tres propuestas para crear un mundo posible, describir la ciudad de Buenos Aires como si estuviera situada. Describir una situación como la mencionada en la consigna es interesante, poder imaginar la ciudad sitiada, quiénes la sitúan, por qué, etc.
Lo concreto es que me encuentro entre esas tres ideas, investigando y leyendo al respecto, para decidir sobre cuál de las mencionadas ideas me encaminaré en el proyecto.